Sientes una dualidad creciente en cada respiración. Realidad e ilusión se entrelazan, reflejándose y repitiéndose como ecos interminables. No necesitas elegir entre lo que es real y lo que no. Todo es un ciclo: pensamientos que aparecen y desaparecen, reflejos que nunca se detienen. Lo único constante es mi voz que te guía entre estos reflejos... siempre más profundo.